Tomando el pulso a una encuesta

Posted on 25 septiembre 2009


La lectura de los resultados de la encuesta que os propusimos hace unos días bien merece un comentario.

http://starviewer.wordpress.com/2009/09/19/el-test-la-prueba-de-madurez-de-la-conciencia-%c2%bfestamos-preparados/

En principio, gracias por vuestra participación a todos. Veinte preguntas dan para mucho, no obstante, analicemos aquellas respuestas más llamativas, en orden a comprender cómo está el medio ambiente. La cuestión número 3 (¿Tener a tu alcance recursos gratuitos facilitaría tu crecimiento ilimitado?) fue respondida en estos términos: De 120 personas que responden, 85 consideran que no, mientras que 35 responden afirmativamente. Parece que la única interpretación posible es que la mayoría niega la relación directa entre recursos gratuitos y el crecimiento ilimitado. Se entiende que esa mayoría comprende el término ‘crecimiento’ como una cuestión netamente interior, personal, sin vínculo con mejoras en las condiciones externas. En ese aspecto, parece una respuesta madura. Por derivación, entendemos que ‘crecimiento’ es un sinónimo de ‘evolución’, no entendida como tecnología, sino como espiritualidad. Pero no seamos triunfalistas. El resultado de la encuesta deja respuestas perturbadoras: La pregunta número 8 (¿Crees que estás en condiciones de decidir por ti mismo lo que quieres, o prefieres depender de otros?) obtiene una respuesta equilibrada (Sí, 65 – No, 55) que parece denotar cierta inseguridad, combinada –tal vez- con una percepción real de escasa capacidad para ejercer individualmente, desde el espíritu crítico. En otras palabras: justificadamente o no, casi la mitad de los encuestados considera que ha de seguir siendo tutelado (por ende, dependiendo) por alguien externo. En esa línea se encuentra la respuesta a la cuestión número 5 (¿Prefieres ser libre o que te impongan una línea de pensamiento?), donde los que eligen la libertad son 85, 2/3 partes del total de 120. Huelga decir que, amén de la inseguridad a la que hemos aludido antes, se puede interpretar que los 40 que prefieren se les imponga una determinada línea de pensamiento, y los 55 que prefieren depender de otros (pregunta 8), también podrían actuar por la pereza propia del analfabetismo espiritual e intelectual. Ha sido la pereza mostrada por los individuos, por comprender la estructura del sistema (en cualquiera de sus ramificaciones) en el que están insertos, uno de los elementos de mayor peso que ha derivado en las consecuencias que estamos viviendo, en el actual estado de las cosas. Cuanto menor es nuestro interés, mayor es la capacidad de manipulación por parte de quienes ostentan el poder, en todas sus vertientes. La apatía de la sociedad por conocer qué se esconde tras la retórica de quienes le gobiernan, es la llave que otorga el poder desmedido e injusto en pocas manos. El desinterés por obtener conocimiento traspasa las riendas de nuestra vida a quienes actúan motivados por otras causas que en nada tienen que ver con las nuestras. Dicho esto, se entiende que la inexistencia de una respuesta mayoritariamente afirmativa a las preguntas 8 y 5, es muy sintomática, pues nos deja ver que –a niveles generales- la madurez abarca menos de lo deseable. Esa misma tendencia se refleja en la respuesta a la cuestión número 9 (¿Prefieres la ciencia oficial y su exposición, o preferirías tener los medios para investigar por tu cuenta?). Quienes prefieren que la ciencia oficial les ofrezca respuestas suman 45, mientras que quienes desean enfrentar las preguntas con los medios adecuados son 75. Volvemos a ver el mismo porcentaje: aproximadamente un tercio de los encuestados delega en otros la obtención de respuestas. La cuestión número 11 (¿Firmarías apoyando que el conocimiento estuviera en manos de todos?), confirma esa división cuando vemos que las respuestas van en la misma línea: firmarían 80, mientras que 40 eligen que las cosas sigan en su estado actual, esto es, el conocimiento en manos de unos cuantos. De nuevo, un tercio se decanta por el inmovilismo. De modo que no debe sorprendernos que la respuesta a la pregunta número 19 (¿Crees que estamos maduros como para evolucionar a un nivel de relación con otras inteligencias?), parezca una conclusión honesta y un buen reflejo de la realidad antes descrita: quienes dicen ‘no’ son 88 frente a 32 que apuestan por el ‘sí’.

Personalmente, creemos que hay mucho, mucho trabajo por realizar. Un trabajo que, sin que debáis pensar en términos de reprimenda o reproche por nuestra parte, debe llevarse a cabo desde el individuo de a pie. A decir verdad, aunque llegasen a salir a la luz las evidencias que demuestran que el ser humano ha yacido engañado en manos de sus matarifes, sus doctores de la ley, sus legítimos representantes, sus padres y madres, su cultura, y hasta sus adorados dioses, todo ello sería completamente insuficiente si no existe antes un cierto nivel de sospecha, de insatisfacción, de dolor por parte del engañado, de hambre de conocimiento. Los individuos indomables en sus ansias por comprender y ser soberanos, esos –aunque escasos- estamos seguros de que lograrán –tarde o temprano- lo que buscan. Por el contrario, la docilidad personifica inmejorablemente la acción de este sistema, cuyos pilares son la ignorancia, sobre los sujetos. La pereza -parafraseando al maestro yedi- conduce al conformismo, y éste –sin duda alguna- al lado oscuro.

 

Tavo – Starviewer Team