El ser humano es un buen transmisor de Banda ancha.


Primero enviamos los datos a través de cables, después por la ionosfera, y ahora el cuerpo humano se está convirtiendo en un conducto de comunicación.

Investigadores de la Universidad de Corea en Seúl han conseguido transmitir datos a una velocidad de 10 megabits por segundo a través del brazo de una persona, utilizando dos electrodos colocados en la piel a 30 centímetros de distancia.
La fina y flexible configuración de electrodos utilizada es considerablemente menor que un enlace inalámbrico como Bluetooth. Ello se debe a que las ondas electromagnéticas de baja frecuencia pasan a través de la piel con poca atenuación, una ruta que también los protege de la interferencia exterior.

Es difícil monitorear los signos vitales, como el azúcar en la sangre y la actividad eléctrica del corazón.

Sin embargo añade el co-autor Sang-Hoon Lee, de la Universidad de Corea en Seúl:

Si queremos utilizar una red inalámbrica para cada uno de estos signos vitales se necesitan muchas baterías,”. Una red que se transmite a través de la piel genera una receptividad del 90 por ciento.

Lee y sus colegas han utilizado un electrodo metálico recubierto con piel de seguridad flexible y polímero de silicio y se aseguró que estaba aislado de la piel de los voluntarios pidiendo a éstos usar un electrodo en el hombro, o detrás de la oreja durante una semana. También realizaron pruebas de citotoxicidad utilizando cultivos de células humanas.

Todo el dispositivo es de 300 micras de espesor – aproximadamente el ancho de tres cabellos humanos con un ángulode inclinación de 90 grados.

El equipo coreano está trabajando con un gran fabricante de productos electrónicos para desarrollar redes de vigilancia de la salud utilizando los electrodos de nuevo. Lee dice que las futuras versiones podrían incluso ser incrustadas debajo de la piel para aplicaciones de monitoreo a largo plazo, tales como un electrocardiograma (ECG) o electroencefalograma (EEG).

Los investigadores de Nippon Telegraph and Telephone también están trabajando en redes intra-cuerpo, con objetivos tales como por ejemplo, permitir a las personas abrir puertas al tocarlas.

Pero el hecho de que la mayoría de los aparatos existentes ya están diseñados para soportar los protocolos inalámbricos como Bluetooth, hace que el uso de los mismos sea mucho más factible para aplicaciones de consumo como, dice Juan Lach, un ingeniero eléctrico y equipo de la Universidad de Virginia en Charlottesville. No obstante, hay importantes estudios que están trabajando la transmisión de datos por la Ionosfera, como es el caso del dispositivo WIRRSIP, y que serán comercializables en un futuro inmediato.

En aplicaciones médicas, sin embargo, utilizando el cuerpo como un conductor tiene más sentido inmediato, dice. “Vamos a tener que explorar más energía-eficiente de los sistemas de comunicación intra-cuerpo ya que la transmisión inalámbrica es de gran eficiencia.

Journal reference: Journal of Micromechanics and Microengineering

Fuente:

Fuente: I.R.C.A.I (Instituto de Radiofrecuencia Cuántica Avanzada Internacional).

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